Blog dedicado a la biopolítica como territorio de acción, pensamiento y práctica: postfordismo: trabajo inmaterial: trabajo afectivo: composición: recombinación: máquinas de guerra: multitud: éxodo: poder constituyente: la sociedad como laboratorio de producción social antagonista: todo esto y mucho más desde Buenos Aires, Argentina.



Contact Me
If you want to be updated on this weblog Enter your email here:

rss feed
BLOGDRIVE
TEMPLATES


Blogdrive
design by Dustyhawk
3.12.04
Paolo Virno- derecho de resistencia

Derecho de resistencia

Paolo Virno

 

de www.ilmanifesto.it/Quotidiano-archivio/14-Novembre-2004/art85.html

Traducción: Emilio Sadier, Noviembre de 2004, Buenos Aires, Argentina.

 

¿Cómo concebir el uso de la fuerza en la época en la cual va a la ruina el Estado moderno y su monopolio de la decisión política?

 

Seattle, Niza, Praga, Génova: el movimiento new global ha ganado visibilidad y autoridad gracias a la repetida, dramática ruptura del orden público. Negarlo no es ciertamente un crimen: como no lo es, por otra parte, sostener que los bebés nacen debajo de los caracoles. Es sólo una necedad autoperjudicial. Si no se quiere “salir del siglo XX” a paso de cangrejo, esto es argumentando sobre los excesos de la Comuna de París y frunciendo el ceño al recuerdo de la arrogancia sanguinaria de Cromwell, conviene presentar una cuestión espinosa: ¿cómo concebir el uso de la fuerza hoy, en la época en la cual va a la ruina el Estado moderno y su “monopolio de la decisión política”? Sería fácil explicar a Giampaolo Pansa (que en la Reppubblica de ayer ha entonado un lívido mantra contra el movimiento de 1977) porqué fue cosa buena y justa echar a Luciano Lama de la Universidad de Roma en el febrero de aquel año lejano. Fácil, pero ocioso. Lo que cuenta es orientarse en el presente, luego de que muchas de la viejas brújulas se han destrozado. Todo aconseja no abandonarse a ninguna forma de fetichismo respecto a la no–violencia y a la violencia. Es ciertamente estúpido identificar la radicalidad de una lucha con su tipo de ilegalidad. Pero no lo es menos elevar la mansedumbre a inoxidable criterio–guía de la acción. Desde otro lugar, no hay de qué preocuparse demasiado: el pasaje del conflicto de la latencia a la visibilidad se encarga siempre de arrollar los “eternos principios” adoptados de vez en cuando por políticos de profesión. Sobre la antigua, pero no gastada, cuestión de las formas de lucha la discusión gira en redondo, abandonándose a sofismas desprovistos de argucia y a citas passepartout. Viéndolo bien, ella prevé los efectos en cadena de una drástica mutación del paradigma teórico. Una mutación tal, como para escindir lo que parecía indistinguible y como para acercar lo que se colocaba en las antípodas. Brevemente: la lucha contra el trabajo asalariado, a diferencia de aquella contra la tiranía o contra la indigencia, no es más correlativa a la enfática perspectiva de la “toma del poder”. Precisamente en virtud de sus características bastante adelantadas, se perfila como una transformación enteramente social, que con el “poder” se confronta de cerca, pero sin soñar una organización alternativa al Estado, mirando más bien a encoger y a extinguir toda forma de comando sobre la actividad de las mujeres y de los hombres y, por consiguiente, al Estado tout court. Como decir: mientras la “revolución política” era considerada la premisa inevitable para modificar las relaciones sociales, ahora este botín posterior se vuelve el paso preliminar. La lucha puede terminar su índole destructiva, sólo si ya empieza a poner en relieve otro mundo de vivir, de comunicar, incluso de producir. Sólo si, en suma, se tiene algo más que perder que las propias cadenas.

 

El tema de la violencia, idolatrado o exorcizado, ha estado de todos modos ligado como un doble filo a la “toma del poder”. ¿Qué ocurre, en cuanto se considera aquella existente la última posible forma de Estado, digna más de ser corroída y de ir a la ruina, que no ciertamente de ser reemplazada por un Hiperestado “de todo el pueblo”? ¿La no–violencia se vuelve quizás el nuevo culto a oficiar? No parece, precisamente. A lo sumo, he aquí un oxímoron imprevisto, el recurso a la fuerza debe ser concebido en relación a un orden positivo a defender y salvaguardar. El éxodo del trabajo asalariado no es un gesto cóncavo, un menos algebraico. Huyendo, se está obligado a construir diversas relaciones sociales y nuevas formas de vida: nos requiere mucho gusto por el presente y mucha inventiva. Por lo tanto, el conflicto será reclutado para preservar esto “nuevo” que por el momento se ha instituido. La violencia, si existe, no es tendida para los “mañanas que cantan”, sino para prolongar algo que ya existe, aún informalmente. Frente a la hipocresía, o a la distraída ingenuidad, que marca hoy la discusión sobre legalidad e ilegalidad, conviene volver a una categoría premoderna: el ius resistentiae, el derecho de resistencia. Con esta expresión, en el derecho medieval, no se entendía en absoluto la obvia facultad de defenderse si se era agredido. Incluso ni siquiera una sublevación general contra el poder constituido. Neta es la distinción respecto a la sedición y la rebelión, en las cuales nos precipitamos contra el conjunto de las instituciones vigentes, para edificar de allí otras. El “derecho de resistencia” tiene, en cambio, un significado bastante peculiar. Él puede ser ejercitado cuando una liga de artesanos, o la comunidad toda, o incluso un individuo, ven alterados del poder central ciertas de sus prerrogativas positivas, válidas de hecho o por tradición.

 

El punto saliente del ius resistentiae, lo que hace de él una novedad en el tema de la legalidad/ilegalidad, es la defensa de una efectiva, tangible, ya producida transformación de las formas de vida. Los pasos grandes o pequeños, los desprendimientos o las avalanchas, de la lucha contra el trabajo asalariado admiten un ilimitado derecho de resistencia, mientras excluyen una teoría de la guerra civil.


Posted at 06:49 pm by Emilio

 

Leave a Comment:

Name


Homepage (optional)


Comments






Previous Entry

Home

Next Entry